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VOL
27 - Nº2
Hombre
de 72 años de edad que consulta por hematuria
y síntomas de prostatismo
Para comenzar,
lo importante es la presentación del profesional
que va a hacer la exposición del caso clínico,
quien más que un colega es un amigo. Él
es un ex médico del Servicio de Urología
de este hospital. Es profesor de la cátedra
de Urología de la Universidad Nacional
de Córdoba y Jefe del Servicio de Urología
del Hospital Córdoba, ahora transitoriamente
en el Hospital Tránsito Cáceres.
Es un gran amigo y además, si tuviera que
decir de quién comencé a aprender
sobre urología fue de él: Dr. Roberto
Kerkebe.
Es un gusto
para mí estar aquí porque esta es
como mi casa. En esta oportunidad, vamos a ver
el caso de este paciente. Yo he hecho un esquema
de lo que vamos a ver.
Para comenzar,
necesitamos saber que es un paciente de 72 años
y su motivo de consulta fue hematuria y síndrome
obstructivo vesical. Esta fue la consulta final.
En cuanto a
los antecedentes familiares: el padre tuvo cáncer
de esófago y la hermana, diabetes tipo
2. Hubo antecedentes de cáncer de próstata
del padre y familiares. El paciente no presentó
hábitos tóxicos. Tiene diabetes
tipo 2 secundaria a pancreatitis en el año
1968; inicialmente tomó antidiabéticos
y luego se controló con medidas higienicodietéticas.
Tiene una hipertensión arterial controlada
con losartan y espironolactona. Y en 1996, se
le realizó una hemorroidectomía
y fue intervenido en el año 2007 por recidiva
de las mismas, grado 4 más prolapso mucoso.
En una colonoscopía, se evidenciaron divertículos
en colon izquierdo. También hay un antecedente
de cirugía por varicocele. Y además,
en el 2007 tuvo un síndrome radicular sensitivo
derecho por quistes sinoviales en región
LIV y LV, realizándose artrodesis vertebral.
Lo que llama
la atención es primero, la mala suerte
del hombre que le haya pasado todo esto en el
año 2007, y segundo, la razón de
la cirugía de varicocele. Es medio extraño
o difícil de encontrar una indicación
para una cirugía de varicocele en un hombre
de 70 años. Habría que saber si
este varicocele es primario o secundario. Si fuera
primario no tendría ninguna importancia,
y si fuera secundario tendríamos que pensar
en grandes masas intraabdominales y obviamente,
no sería la solución corregir el
varicocele sino ya resolver la masa que está
produciendo la insuficiencia venosa.
Los antecedentes
urológicos son los siguientes: en el 2007
tuvo un síndrome obstructivo infravesical
con un chorro débil, frecuencia miccional
cada 4 hrs., con una ecografía prostática
donde se observó próstata de 52
x41x50mm con un peso de 57 grs. El antígeno
prostático era de 2.2. Hace falta consignar
un dato que para mí es muy importante que
es el tacto rectal. El antígeno protático
específico divorciado del tacto rectal
pierde su rendimiento diagnóstico. Uds.
saben que muchos cánceres de próstata,
no tantos felizmente, cursan con un antígeno
bajo y el tacto rectal es el que nos pone en la
pista de la posibilidad de cáncer de próstata.
Y luego porque este paciente que puede ser susceptible
a un tratamiento agresivo si está en un
estadio inicial, el tacto rectal es un procedimiento
que le brinda a quien va a realizar la cirugía,
una información importante, diría
insustituible. De manera que aquí nos falta
esta información. Pero a medida que va
transcurriendo la lectura del caso parecía
ser que el tacto no fue sospechoso. Lo consulto
acá y pregunto de cuándo y me dijeron
que es actual. Vale decir que estamos a 3 años
de su consulta anterior o de su síndrome
obstructivo infravesical. Sigue con el síndrome
obstructivo en progresión ya con una polaquiuria
nocturna de 4 o 5 veces, con goteo posmiccional,
es decir, que el paciente presenta una sintomatología
urinaria bastante importante, diríamos
significativa.
Al examen físico,
es un hombre que tiene un peso de 100kg, una talla
de 1,85m, con un índice de masa corporal
de 29,2. Hemodinámicamente está
estable. El abdomen blando que refiere no doloroso
a la palpación y no se detecta hepatomegalia
ni globo vesical.
El laboratorio
no llama la atención excepto por la hematuria
que es un hecho persistente. Sobre el episodio
de hematuria no sabemos cuántos episodios
ha tenido, cuánto han durado, las características
de la hematuria, si tiene hematuria con refuerzo
inicial, con refuerzo final, hematuria total,
en fin, todos estos datos que no tenemos consignados
nos faltan y son indicativos desde el punto de
vista clínico y son orientativos para ver
hacia dónde dirigimos el tratamiento o
los estudios correspondientes. Entonces toda esta
información creo es fundamental tenerla
y poder discriminarla para mejor calidad diagnóstica.
Se ve que la
hematuria persiste microscópica o macroscópicamente.
La ecografía urinaria no muestra nada significativo,
sólo un quiste parapiélico de 27
mm en pelvis renal derecha. Una próstata
que ha aumentado 10 grs sin residuo significativo.
Es decir, tiene un síndrome obstructivo
sintomático pero en realidad objetivamente
no tiene residuo postmiccional. Tiene síntomas
pero no hay una repercusión funcional importante
en cuanto a lo que es el residuo y lo que pueda
repercutir en la función renal. Nos sigue
faltando información. No tenemos el antígeno
prostático de este momento. Tenemos uno
del año 2007, no tenemos del año
2010. Tampoco tenemos tacto rectal que nos indique
las características de la próstata,
su superficie, sus límites, etc. Todos
estos datos son importantes como vehículos
de información para poder ayudarnos a resolver
el problema.
Acá todavía
me surgen más interrogantes. Dice: Uretra
congestiva sangrante y sin lesiones sospechosas.
Entonces pregunto qué parte de la uretra
sangraba.
Y esto es importante
porque si sangra la uretra prostática,
la zona de la uretra prostática puede estar
vinculada a patologías intraprostáticas,
o quizás muy raramente, a patología
intrauretral. Pero en general a patología
intraprostática Y las manifestaciones en
cuanto a micción de la orina con sangre
se va a dar fundamentalmente en el curso de la
micción. Pero si la uretra sangrante está
distalmente con relación al esfínter,
es decir, si en lugar de ser la uretra protática,
es la uretra bulbar o peneana, este paciente tendría
otro síntoma agregado que no consta y que
es uretrorragia. Esta es independiente a la hematuria.
La hematuria es micción con sangre, uretrorragia
es pérdida de sangre a través de
la uretra.
- Puedo aclararle
algunos aspectos que Ud. señala y que no
están muy claros. Yo no soy el médico
de cabecera pero conozco al paciente. No me consta
que este paciente no tenga un antígeno
prostático actual. Pero uno podría
hacer algún comentario al respecto. En
general, si al tacto la próstata era hiperplásica
y más o menos de unos 4 cm de diámetro,
indudablemente él no tenía ninguna
alteración como un cáncer de próstata.
Uno podía deducir acá que cuando
el tacto es normal, en un paciente de más
de 70 años, se puede pedir o no un antígeno
prostático.
Sobre todo teniendo
en cuenta que tenía un antecedente de antígeno
bajo, entonces si lo tiene o no, es discutible.
Dependerá de los antecedentes familiares
del enfermo, de los antecedentes de vida o sobrevivencia
de los mismos y también de su comorbilidad,
para ver si uno lo pide o no. Pero al tacto, la
próstata era hiperplásica.
El segundo dato
que se necesita saber es que no tenía uretrorragia
y el tercer dato es que la zona congestiva era
de la uretra posterior y no de la uretra anterior.
Entonces vamos
a analizar esto. Es cierto lo que dice Dr. Metrebian.
No hay acuerdo unánime sobre este dato.
La expectativa de vida ha aumentado, antes el
valor de corte de la edad era de 70 años,
como en el antígeno prostático el
valor de corte es 4.
Esto no es la
verdad revelada. Insisto, hay cánceres
con menos de 4, y hay pacientes que no tienen
cáncer y viven la vida con 10 o 12 de antígeno
sin problema. En la edad también el valor
de corte ha aumentado, ya está en los 75
años. Estamos hablando de un paciente sintomático
que viene desde el 2007 con síntomas obstructivos,
y que tiene como valor referencial ya un antígeno,
tiene hematuria y viene a consultar por el problema.
Entonces yo no me privaría de pedirle un
antígeno.
• Lo podemos
discutir también. Porque para que un cáncer
de próstata tenga manifestaciones locales
tiene que ser un cáncer localmente avanzado
y difícilmente tenga una manifestación
negativa al tacto.
• En algunos
casos sí, en otros casos no. De todas maneras,
dentro del protocolo de estudio yo no dejaría
de pedir un antígeno prostático.
Creo que corresponde por los antecedentes del
paciente, viene con un síntoma obstructivo
que aumenta en sintomatología con una hematuria
y yo personalmente le pediría el antígeno.
Pero yo creo que ya se lo han pedido y no está
consignado. Porque el paso siguiente es el estudio
de la próstata, donde se observa uretra
sangrante al paso del cistoscopio, es decir, tenemos
una uretra sangrante (no dice dónde pero
es sangrante) que dificultó el pasaje del
cistoscopio. En vejiga no se objetivan pólipos.
Una de las causas más frecuentes de hematuria
es el tumor uroepitelial de células transicionales
del árbol urinario. En general, los cánceres
urinarios son cánceres poco avisadores.
En cáncer de testículo no duele,
se lo descubren en autoexamen. Hoy vemos mucho
más cáncer de riñón
que antes. Nosotros tenemos un porcentaje que
es más o menos uniforme, de un 50% de cáncer
renal operado por estudios de otras cosas. Porque
el cáncer de riñón, eventualmente,
crece en la parte periférica del órgano.
Para dar la tríada sintomática famosa:
Dolor-Tumor-Hematuria, debe tratarse de un gran
tumor. Porque desde uno de los polos donde habitualmente
se ubica hasta llegar a la vía excretora
y distender la cápsula tiene que tener
un crecimiento importante. Así tendremos
la posibilidad de palpar al tumor, para que dé
hematuria. Entonces ahora cubrimos cánceres
muy pequeños o tumores muy pequeños
gracias a los hallazgos a través de la
ecografía. De manera que también
es un cáncer que avisa tarde. El cáncer
que suele ser ruidoso en su forma de avisar, es
el de vejiga porque la primera manifestación
es la hematuria y esta asusta a cualquiera. Porque
en realidad, vemos con frecuencia que en muchos
pacientes con hematuria, el hematocrito no baja.
Pero para el paciente es llamativo, está
orinando sangre y esto origina la consulta y muchas
veces se puede diagnosticar más precozmente
este tipo de problemas.
En la vejiga,
que es el órgano que acapara porcentualmente
la mayor cantidad de tumores uroteliales, no presenta
ninguna lesión o pólipos. Y acá
tenemos el otro problema: el citológico
informa que tiene células uroteliales con
atipia.
¿Qué
trascendencia tiene este dato? La presencia de
células uroteliales con atipia nos pone
en aviso sobre algo pero tampoco es mandatario
que detrás de ello haya un cáncer
o algo que se le parezca. Los cánceres
de bajo grado del urotelio, en general solamente
dan un citológico positivo en un 20% o
30% y los demás están entre el 50%
y el 70%. No es un indicativo importante. Pero
además, estas células atípicas
puede estar dentro de un proceso inflamatorio,
dentro de un proceso que el paciente ha sufrido,
que ha sido un estudio endoscópico, de
tipo traumático, puede estar presente en
un proceso regenerativo y dentro de un problema
oncológico.
Luego de 6 meses
de estudio por hematuria se realiza otra resección
prostática con láser por hiperplasia.
Entonces, con
estos elementos en la mano, con hematuria y células
atípicas, mi primer obligación es
revisar todo el árbol urinario buscando
la primera causa de hematuria que son los tumores
de células uroteliales que pueden ocurrir
en cálices, pelvis, uréter, vejiga
y uretra. En todos esos lugares hay urotelio y
en todos estos lugares se puede producir hematuria.
¿Cómo
estudio a este paciente? Una ecografía
no me alcanza. Quizás la mejor forma de
estudiar el árbol urinario sea el viejo
urograma de excreción o la pielotac que
vendría a reemplazarlo, depende de las
técnicas y la calidad de las imágenes.
Pero al estudio
de la vía excretora, la mejor forma de
hacerlo, es viendo su totalidad y no nos ayudan
tanto los cortes transversales porque por ahí
pasan por sobre una pequeña lesión.
De manera que yo a este paciente no lo hubiera
privado de un estudio del árbol urinario
alto por más que quede concentrada su sintomatología
en la parte baja.
Si algo nos
ofrecen estos estudios como imágenes de
relleno, imágenes ocupando espacios, imágenes
negativas en el trayecto, el paso siguiente sería
hacer un estudio contrastado ascendente o una
uretroscopía y ver bajo visión directa
la posible lesión generadora de este tipo
de problemas. Entonces, presupongo que no había
nada arriba. Así que con estos elementos
nos vamos a ocupar de la parte baja.
Entonces la
decisión de operarlo de una hiperplasia
prostática benigna nos está indicando
que estaban convencidos del diagnóstico
por el tacto, por el antígeno. Pero evidentemente
puede tener algunas cosas que son inaparentes
y que pueden estar presentes aún con una
manifestación o examen clínico normal
Y sobretodo con los datos apuntados anteriormente.
Obviamente,
nos sigue faltando información debido a
estas células atípicas uroteliales.
Entonces, empezamos a pensar en la próstata.
Dentro de las variantes del adenocarcinoma de
próstata, tenemos el carcinoma mucinoso
que hubiera dado manifestación y hubiera
elevado el antígeno y no nos sirve. También
el tumor neuroendócrino, que es un carcinoma
muy agresivo. puede no modificar el antígeno
pero desde el punto de vista táctil se
puede detectar. Esta el carcinoma de células
escamosas, con un mismo curso de los adenocarcinomas
depróstata.
Y están
quedando dos dentro de la próstata. El
carcinoma de células transicionales de
la próstata que representa del 1% al 4%
de los cánceres que se originan en la próstata.
Este tiene una velocidad de crecimiento alta,
avanza más rápido que el de la vejiga.
El 30% se presenta con metástasis. No mueven
el antígeno pero rápidamente invaden
el cuello vesical y presupongo que el endoscopista
si ha visto una invasión tumoral de cuello
vesical lo debiera haber visto, funcionando por
negación.
Y el que me
queda que se aproxima bastante, es el carcinoma
intraductal. Este carcinoma crece en las glándulas
periuretrales, muy cercanas a la uretra. En general
protuye hacia la uretra. Y es sangrante de manera
que se acompaña habitualmente de los síntomas
de hematuria y obstrucción urinaria, cosa
que este paciente tiene. El tacto no es modificado,
no es sospechoso. Si tiene una hiperplasia seguiría
con hiperplasia, si tiene una próstata
normal seguiría tocando una próstata
normal y no modifica el antígeno. Es uno
de las posibilidades ideales para pensar en este
problema y en el cual encuadra. Es con el que
me quedaría en definitiva pera si alguien
puso uretra sangrante por algo lo puso. Y la otra
alternativa, rarísima, es cáncer
de uretra proximal. Es muy raro. Y deriva del
mismo epitelio urinario. De manera que puede ser
transicional en más del 60%, epidermoide
en el 24% y adenocarcinoma del 10% a 14%. Con
este contexto y este análisis me quedaría
de acuerdo a lo expresado acá, y como nadie
vio nada en la uretra, porque no hay ningún
examen y después de haber hecho una cistovideoendoscopía,
en la uretra lo único que se ve es sangre
y dificultad en el paso del aparato. Esto lo puede
dar el carcinoma intraductal al tener esta protrusión
del verumontanum. Entre las dos posibilidades
obviamente esta me parece más cercana que
el cáncer de próstata. Y en esto
ya se hace examen dependiente.
• Yendo
a la discusión anatomopatológica,
al paciente se le realizó una citología
de orina a fines del 2009, donde se observaron
células uroteliales con atipia. Se reconocían
colgajos de células con escaso citoplasma
y núcleos grandes y oscuros.
• Posteriormente,
se recibió material correspondiente a resección
transuretral de próstata, donde se reconoció
hiperplasia glandular y estromal. Además,
se realizó biopsia de tumor de uretra bulbomembranosa,
donde se observaron nidos sólidos con esbozos
de luces glandulares, constituidos por una proliferación
de células atípicas, de escaso citoplasma
y núcleos macrocarióticos e hipercromáticos.
Se realizó inmunomarcación para
tratar de determinar el origen de este adenocarcinoma,
descartándose su origen en próstata
dado que las células eran PSA negativas
y también su origen urotelial, dado que
las mismas eran negativas para citoqueratinas.
Se realizó el diagnóstico, entonces,
de adenocarcinoma moderadamente diferenciado.
• Por
último, se recibió la pieza de uretrocistoprostatectomía.
A la apertura de la uretra bulbomembranosa, se
evidenció una lesión tumoral, papilar,
de 32 mm de diámetro que ocupaba toda la
luz uretral (figura 1). Microscópicamente,
dicha lesión se correspondía con
una proliferación similar a la descripta
en la biopsia previa (figuras 2 y 3). La misma
comprometía la pared uretral hasta la capa
muscular y el margen de resección circunferencial
se encontraba focalmente comprometido. Con la
imagen macroscópica, fue posible confirmar
el origen tumoral en uretra y descartar su origen
en vejiga o próstata. Con la microscopia,
fue posible confirmar que era un adenocarcinoma
y no un carcinoma urotelial o un carcinoma escamoso.
El diagnóstico final fue el de adenocarcinoma
moderadamente diferenciado de 32 mm de diámetro
de uretra bulbomembranosa, con infiltración
de la pared uretral hasta la capa muscular, pT2
de la UICC y margen de resección circunferencial
focalmente comprometido, con vejiga, próstata
y resto de uretra libres de tumor.
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| Fig.
1: Imagen macroscópica de
lesión tumoral papilar de uretra
proximal |
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| Fig.
2: Imagen microscópica,
4X en H/E: se reconoce una proliferación
tumoral vegetante |
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Fig. 3: Imagen
microscópica, 40X en H/E: se observan
los nidos de células epiteliales
atípicas entre los haces de músculo
liso |
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